LA IDENTIDAD DE LOS VASCOS

La identidad cultural de los vascos se define por múltiples aspectos, como una ancestral historia y una cultura propia, con particulares formas de vida, ritos, creencias y costumbres. Muestra de ello es el Oppidum de Arrola, en el municipio de Arratzu. Un poblado fortificado de la Segunda Edad del Hierro; y la Cueva de Santimamiñe, donde se han descubierto restos de sentamientos humanos de hace más de 14.000 años. ¡Un estudio genético permite asegurar que los actuales habitantes de la comarca son descendientes de los moradores de la cueva de Santimamiñe!

Nuestro idioma, el euskera, es una de las lenguas más antiguas de Europa occidental, una riqueza cultural a la que se suma nuestro folklore, con las danzas vascas y las canciones populares, el bertsolarismo, el deporte rural y la pelota vasca, con la cesta punta como juego más internacional. Si te interesa nuestra cultura no puedes perderte el Museo Euskal Herria de Gernika-Lumo.

dantza
dantzaris
folclore
Atorrak Mundaka

El medio físico también ha marcado nuestra forma de vida. El mar ha sido desde antiguo, y es, sustento de muchos habitantes de Urdaibai. El municipio de Bermeo es buen ejemplo de ello. Para conocer todos los entresijos del modo de vida “arrantzale” (pescador) es visita indispensable el Museo del Pescador, en la villa costera de Bermeo.

Si hablamos de la identidad y cultura de Urdaibai, debemos hablar de nuestros caseríos. Una construcción que hace las veces de vivienda y modo de vida. Repartidos por nuestros municipios, algunos solitarios, y otros en grupo, forman parte del paisaje cultural, y muchos de ellos son centenarios.

En Urdaibai tenemos 600 Ha. de marismas, y en este entorno aparentemente virgen, la mirada experta descubre prácticas seculares del hombre que, construidas con sabiduría y respeto al medio, han conformado un paisaje con multitud de matices. Antiguos diques de piedra y barro (munas), estructuras para compuertas, zonas semidesecadas para pastos (polders) y canalizaciones para antiguos molinos.

Y si hay una imagen fácilmente reconocible con la identidad de los vascos, ese es el Árbol de Gernika, símbolo de las libertades tradicionales de los vascos. Una historia digna de conocer.